Una cocina silenciosa

Sistema de poleas para ocultar la zona de aguas

En la isla de Menorca asumimos el proyecto de esta cocina solo con la premisa de que fuera totalmente cerrada, una cocina silenciosa que no se mostrara a sí misma, pero que mirara al salón y comedor abiertos y contiguos. Se trataba de la casa de Miguel Ángel Apeztegia y Sandra Díaz, pareja de arquitectos que consideran la cocina como el espacio más importante de la casa si bien buscaban dotarle de un aire discreto. De esta forma se ideó una estructura como dos cajas perfectas que ocultaran su contenido para que desde los espacios próximos solo se intuyeran sus posibilidades.

El reto se planteó al ocultar la zona de aguas, que se diseñó camuflada y con el objetivo de que robara el menor espacio posible al área de trabajo. La solución vino dada por una puerta al estilo garaje, con un sistema de poleas y contrapesos que hacen que su apertura sea muy sencilla y sin esfuerzo.

Pensando en instalar además mayor cantidad de almacenaje alrededor de la zona de cocción, los muebles altos se suspendieron de la viga del techo mediante unas piezas metálicas especiales. Continuando con la idea de ocultar al máximo los electrodomésticos, el acceso al microondas se pensó desde dentro de la hornacina y el horno se colocó bajo para que no se viera directamente desde la zona del comedor. El mobiliario se resolvió con el sistema b3 de bulthaup acabado laminado con canto laminado en granito y blanco alpino.